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Resultados de los análisis del río Tajo

Como objetivo de este primer año de proyecto, estamos estudiando el estado de las aguas del Tajo. Tras el análisis realizado en la Facultad con muestras de  agua enviadas por los centros participantes tenemos los siguientes resultados que queremos compartir. Lo siguiente es interpretarlos. ¿Por qué son tan diferentes y qué nos indica esto? Nos toca trabajar para extraer conclusiones y en breve iremos publicando.

Para acceder al informe pulsa en el siguiente enlace:

Resumen análisis muestras Tajo

Y os dejamos también un artículo de la UCLM sobre nuestro paso por los laboratorios:

https://www.uclm.es/noticias/mayo2018/toledo/elrioquenosune#

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Analizamos el Tajo

Uno de los objetivos de este proyecto es que los alumnos conozcan la realidad del río y las causas de su contaminación. En los primeros pasos intentamos interpretar lo que le sucede al río. Hoy en la facultad de ambientales y bioquímica de la UCLM en Toledo, hemos analizado muestras procedentes de todos los puntos del río.

En los próximos días os pondremos artículos con una interpretación de los resultados, pero de momento os dejamos unas imágenes de lo que ha sido nuestra mañana en los laboratorios. Alumnos del IES Sefarad de 3º de la ESO y de 2º de bachillerato han sido los encargados de analizar nitritos, fosfatos, pH, etc. En nuestro pensamiento todos los alumnos de los centros participantes del proyecto ya que nos han mandado su muestra de agua y con los que compartiremos en breve todos los resultados. Queremos dar las gracias a todos los profes implicados en este proyecto desde Cifuentes hasta Lisboa que tanto esfuerzo están dedicando. Y por supuesto a los profesores de la universidad que nos han abierto las puertas de los laboratorios y nos han mostrado su trabajo, esfuerzo y dedicación. Un ejemplo de disciplina científica que esperemos que cale en nuestros alumnos.

De fuente a fuente, os hablo de Cifuentes.

El nombre de Cifuentes aparece ya en el siglo XIII fruto de la unión de cien y fuentes, entendiéndose cien en el sentido de gran cantidad, al igual que llamamos ciempiés, a un animal que no posee tal número de extremidades. Pero  dado el gran número  de manantiales que dan origen al río Cifuentes y las numerosas fuentes y manantiales que podemos encontrar en su entorno, el topónimo no puede ser más acertado.

Cifuentes, en parte debido al agua que nutre el pueblo, ha sido asentamiento humano, probablemente desde la prehistoria, como atestiguan los restos arqueológicos de su entorno; pero su andadura documentada se inicia en el 1260 y desde entonces ha sido la cabecera de una amplia comarca y el lugar elegido para establecerse, para tener residencias de paso o para instalar comercios. Ello ha deparado un rico patrimonio arquitectónico y ha servido para que un buen número de ilustres personajes de la historia española estén vinculados a Cifuentes de una u otra forma. Doña Mayor Guillen de Guzmán, Doña Blanca de Portugal, la princesa de Éboli, Gaspar Melchor de Jovellanos, Camilo José Cela, entre otros.

El río Cifuentes nace en el parque de los manantiales. Junto a los manantiales, la balsa con su molino. Camilo José Cela en su libro Viaje a La Alcarria, comentaba que el río Cifuentes nace de debajo de las casas y es verdad, en uno de los extremos de la balsa se puede ver lo que parece ser una fuente pero no es más que un orificio que esta horadado en la roca por donde brota la fría y cristalina, agua del río Cifuentes. Cela, comentaba que allí se bañaba una bandada de patos domésticos. Hoy leer este pasaje en ese mismo lugar es como viajar en el tiempo, ya que los patos siguen allí y lo que describe don Camilo se puede sentir y percibir sentado en la barbacana de la balsa y observando en este estanque cristalino el  ir y venir de un buen número de truchas.

La balsa fue construida para conseguir que el agua cayese por gravedad al molino e hiciese mover sus enormes muelas para la molienda del cereal.  A finales del siglo XIII Doña Beatriz, Señora de Cifuentes, cede el molino al municipio a cambio de su limpieza y saneamiento.  Aguas abajo del molino se crearon industrias de batanes, tenerías e incluso varios aserraderos que aprovechaban la fuerte corriente del Cifuentes para mandar la madera al río Tajo.

Pero como decíamos, no todos los manantiales y fuentes se encuentran entorno al nacimiento. En los alrededores y en pueblos cercanos, hoy pedanías que forman parte del municipio de Cifuentes, hay un buen número que además de atestiguar el origen etimológico del nombre de la villa han dado lugar a un patrimonio natural que ha generado una gran biodiversidad, zonas de terreno fértil para desarrollar la agricultura y posibilidades industriales que hoy en día han caído en desuso como los molinos y las fábricas de papel.

Catalogar todas fuentes no es tarea fácil, de ello se está encargando un grupo de voluntarios en Cifuentes, el colectivo 100fuentes, que tiene como objetivo su mantenimiento, conservación y divulgación. Este trabajo ha servido para poner en valor y recuperar fuentes todavía utilizadas, fuentes que habían caído en el olvido e incluso otras que apenas eran conocidas por quienes frecuentan el entorno y/o que dejaron de brotar hace tiempo. Y es que, como dicen los mayores, ya no nieva ni llueve como antaño, y eso las fuentes lo notan como nadie.

En esta tarea de recuperación llevan ya catalogadas alrededor de 70 fuentes, algunas de ellas ya han sido recuperadas y señalizadas  y será a partir de ahora su padrino o madrina quien se responsabilice de velar por que se mantenga en buen estado, aunque en esta tarea deberá contar con la debida ayuda. Cada una de estas fuentes tiene su nombre, que puede venir dado por el paraje donde se encuentran, por alguna leyenda que les acompaña o por alguna persona propietaria del terreno o que frecuentaba el lugar, aunque son pocos los casos en los que se puede asegurar a ciencia cierta su origen etimológico. Este es otro de los encantos de las fuentes.

Como ejemplo, la fuente de “El Piejo”, una de las más conocidas en Cifuentes. Cela en su viaje a la Alcarria comió en esta fuente con un viejo labrador que le acompañaba en ese tramo y que iba acompañado del burro “Gorrión”.  Cela, llama a esta fuente, la fuente del Piojo y no es el único que la ha llamado o la sigue llamando así.

Pero su nombre es “El Piejo” y cuentan que puede venir de un mozo llamado Pío que andaba mucho por el lugar, el diminutivo de Pío en la Alcarria es “Piejo”. También hay quien dice que era un lugar al cual acudía la gente a “expiar sus pecados” y de ahí el nombre.

Muy frecuentada también es la fuente de “Los frailes” que puede recibir este nombre por su cercanía al lugar donde se ubicaba el convento de san Francisco.

También es muy curiosa la historia de la fuente del Poterre donde a principios del siglo XIX se elaboró un proyecto para hacer un balneario, tras el conocimiento de  las bondades de las aguas por un vecino de Madrid llamado Don Miguel Dedillón, y que fue quien encargó un certificado fechado en 1903, en el que Don Félix Layna Brihuega, licenciado en medicina con residencia en Ruguilla, acredita que en su “práctica de ocho años a empleado frecuentemente en clientes afectos de manifestaciones en lesiones derivadas de diuresis herpáticas, en bebidas y lociones, el agua sulfídrica procedente de la fuente vulgarmente llamada de Poterre…, habiendo obtenido la curación completa de la mayor parte de las afecciones”.

 

Los médicos de la comarca eran los principales prescriptores de las aguas, pero en la Corte también corrió la voz entre los que ejercían allí, por lo que ilustres visitantes acudían continuamente entre los que se encontraba un real paciente: “Entre las personas aludidas (se refiere a los que lo habían empleado hasta entonces), figuran S.S.M.M. la reina Doña Isabel II que el año 1.866 las usó en baños por recomendación de uno de los curanderos más afamados de la comarca”.

En definitiva, cada fuente tiene su historia y/o su leyenda, que podemos deducir o imaginar con su  nombre. Se han expuesto unos pocos ejemplos pero dejamos para otra ocasión hablaros de otras fuentes como la del Atajuelo, la Peña del Oro, la Perejila, San Roque Lejos, Valsalobre, Andrea, del Torote, la Lora, del Palomino, la Juampudia, Casasana ……y tantas otras como la de don Juan, que pudiera deberse al infante don Juan Manuel o a otro Juan, pero esa historia la contaremos otro día.

Marco Antonio Campos Sanchis

Director CEIP San Francisco