El tesoro del Tajo

Desde el IES Sefarad, Natalia Alonso de 1º de ESO, nos manda un cuento titulado “El tesoro del Tajo”. Lo podéis ver pinchando aquí. El tesoro del tajo Natalia Alonso 1D

Esperamos que os guste.

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La centenaria historia de IES Sefarad

Como en Toledo, casi todo tiene Historia queríamos a modo de presentación contaros algo de la historia de nuestro centro.

La historia del solar arranca de la época visigoda, con la existencia de un palacio godo (Palacio de la Cava) y posterior alcazaba islámica.

Mediados del siglo XIII: monjes agustinos fundan un convento dedicado a San Esteban en la Solanilla. Insaluble.

Principios del XIV (1312): D. Gonzalo Ruiz de Toledo (Señor de Orgaz) logró que la reina Dª María de Molina cediera los viejos palacios próximos a la Puerta del Cambrón para que se instalara el Real Convento de San Agustín.

1323: Muere el Señor de Orgaz y es enterrado en la iglesia del convento. En 1327 su cuerpo es trasladado a la Iglesia de Santo Tomé.

1374: Se fundó el Colegio de Toledo, impulsado por Dondiego Gómez, alcalde Mayor de toledo, y su mujer Dª Inés de Ayala, para estudiar Teología y Artes, llegando a ser un Estudio General (primitiva Universidad).

En el siglo XVI Alonso de Covarrubias reformó el convento. Hay documentos que muestran el plano del Convento y pinturas del mismo, tanto del siglo XVI como de épocas posteriores.

La iglesia del convento presentaba diversas capillas laterales. En una de ellas se encontraba el sepulcro de los Condes de Mélito, que fue trasladado al convento de San Pedro Mártir tras la Desamortización.

El convento agustino toledano proporcionó a la Iglesia española santos como Santo tomás de Villanueva o San Alonso de Orozco, y también arzobispos, obispos, Provinciales de la orden agustina o misioneros.

También aquí estudió Fray Luis de León, cuyo busto conmemorativo se encuentra en la plaza de la puerta principal.

Fue también sede de varias cofradías, como las de Nuestra Señora de Gracia y de San Pedro de la Vega o el Verde.

Sufrió el incendio y saqueo durante la guerra de la Independencia (1808 – 1814 – s. XIX). Hay un relato de un moje agustino de la entrada de las tropas francesas el 26 de abril de 1808. En este convento se alojó la 4ª legión y otros cuerpos, hasta unos 1200 hombres.

1815: Volvió el Prior de los frailes, que solo encontró ruinas. Con la venta de algunas propiedades rurales y diezmos, se recuperó y restauró de 1814 a 1820.

En 1821 tuvo que ser abandonado durante el Trienio Liberal, siendo saqueado de nuevo.

En julio de 1823 volvieron los frailes e iniciaron una nueva recunstrución, que se prolongó hasta 1832, en que se inauguró otra vez el convento.

El 27 de agosto de 1835 el gobierno liberal suprimió el convento. Fueron exclaustrados los monjes y el resto de los residentes.

Casimiro de Vidales compró el edificio y demolió sus restros, incluyendo la estatua de San Agustín de la portada, sirviendo para las cajas de la presa de la Solanilla en el Tajo. Sólo se salvaron una copia de un relieve mudéjar (actualmente en el Claustro de San Juan de los Reyes) y el Sepulcro de los Condes de Mélito, llevado al convento de San Pedro Martir.

La portada renacentista (s. XVI) presenta una atribución a Alonso de Covarrubias y tiene una inscripción de San Agustín: SAGITASTI, DOMINE, COR MEUM. Esto y la escultura en homenaje a Fray Luis de León son todo el recuerdo que dejó el convento, pasando a ser un solar más de Toledo de tantos abandonados fruto de la Guerra de la Independencia y de la Desamortización de Mendizábal.

Durante muchos años el solar permaneció sin uso, convertido en una serie de plataformas arrasadas, como muestran algunas fotografías antiguas de finales del siglo XIX.

Buscando una localización para un nuevo Matadero Municipal, el Ayuntamiento de Toledo planteó la posibilidad de construirlo en las ruinas del Convento de San Agustín, por ser un lugar bien ventilado, cerca de aguas abundantes y en el camino de ronda de la ciudad. Así, en 1892 se inauguró este nuevo matadero.

El uso del edificio se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XX, con obras todavía hacia 1969. La entrada estaba por la ronda y presentaba corrales con 3 pabellones: a la izquierda el de sacrificio de ganado lanar, a la derecha de porcino y en el centro el de ganado vacuno. También existían corrales, patios, una sala de mondonguería y un horno de residuos, cuya chimenea se encuentra en una de la pistas.

El edificio del Matadero Municipal recibió un diploma en una Exposición Internacional realizada en Roma en 1911-12.

En 1926, en la parte superior del recinto, se creó un grupo escolar, el Colegio Santiago de la Fuente, que se mantuvo hasta 1984. En 1981 el Presidente de la Asociación de Padres de Alumnos denunció al Matadero por deficiencias sanitarias.

El Matadero se trasladó (mediados de los 80) y el MEC solicitó al Ayuntamiento la cesión del Colegio para construir un Instituto, además de un Colegio de EGB.

Las obras se iniciaron en 1985, pero solo para Instituto.

El Centro actual se ha construido en varias fases. Las dos primeras fases en lo que es hoy el Edificio principal, en parte del cual se encontraba la Escuela Santiago de la fuente. La 3ª fase acometió la transformación de los pabellones del matadero, que hoy son edificios de aulas, el Salón de Actos y el gimnasio.

Los arquitectos del proyecto fueron José Manuel Ávalos y Fernando Pastor, bajo la dirección de Rafael Molina Rodero y recibiría el Premio Sixto Ramón Parro en 1988.

En el proyecto, se reforman los edificios existentes y se construyen otros, en sintonía con el contexto arquitectónico del barrio, manteniéndose la tradicional función docente de este sitio del centro histórico de Toledo. Este carácter histórico y monumental propio de la judería toledana en que se ubica el centro, le confiere unas señas de identidad propias, en lo que se refiere a sus aspectos más visibles, como son sus espacios tanto edificados como abiertos.